ELECCIONES Y LA BOLIBURGUESÍA

POR CLARA LÓPEZ OBREGÓN


El nuevo triunfo electoral obtenido por el presidente Hugo Chávez tiene que hacernos reflexionar sobre el significado y futuro de la izquierda socialista contemporánea. Muchos políticos, periodistas y analistas han venido tratando el tema del "chavismo" de manera plana y superficial. Se piensa, sin profundizar, que el modelo chavista del socialismo es una copia de la vieja experiencia socialista soviética y que conducirá a la expropiación de los medios de producción privados y a la dictadura del proletariado. La realidad que observamos es muy diferente. En la Venezuela de hoy, después de 8 años de Revolución Bolivariana, se respeta, pero se regula con criterio social, la propiedad privada. En vez de expropiación se acude a la tributación y el Estado apoya, con generosas exenciones, las inversiones del sector privado en el campo y en la industria. El propio Chávez en su discurso de victoria del domingo describió las fuentes de su modelo al decir "el socialismo que proclamo es originario, indígena, cristiano y bolivariano".

Con Chávez se ha ido configurando un núcleo importante de empresarios que lo acompañan en la idea de una Venezuela soberana con un desarrollo económico independiente, endógeno, apuntalado con los no despreciables recursos del petróleo nacionalizado hace ya 30 años. Los resultados no son despreciables. Con una tasa de crecimiento superior al promedio latinoamericano, el desempleo cede, la informalidad desciende y el grueso del auge se manifiesta en el PIB no petrolero del sector privado. En efecto, la economía venezolana creció 9.2% durante el segundo trimestre de 2006, completando 11 trimestres consecutivos de crecimiento del PIB, en los cuales el PIB no petrolero aventaja al PIB petrolero.

La consigna y el propósito de "la clase media en positivo" ponen de presente una modalidad que compromete los esfuerzos del Estado en apoyo de la industria nacional, insertándose en la globalización con criterios propios. Ese núcleo de empresarios ha sido bautizado por el imaginario popular como la "boliburguesía", o sea, la burguesía bolivariana. Lo más tonificante, sin embargo, es la idea soñada por muchos de un socialismo con libertad y pluralismo, con democracia renovada.

Las elecciones recientes, realizadas con la presencia y vigilancia de 240 observadores internacionales, muchos de ellos de la Comunidad Europea, confirman el triunfo inobjetable de Chávez, en medio de las más amplias garantías democráticas. La propia oposición así lo ha entendido y acepta los resultados con el anuncio de que continuará en su actividad de disenso. De otra parte, en la Venezuela actual, la inmensa mayoría de los medios de comunicación están en manos de la oposición. Ello confirma que en estos momentos son posibles los cambios democráticos por la vía electoral pacífica. A ello deberían contribuir los "boliburgueses" de toda América Latina.

 
     
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